YouTube abrió, recientemente, las compuertas a la reproducción, de forma legal y gratuita, de películas completas. Una señal de que el consumo de productos audiovisuales está cambiando. El “streaming” está redefiniendo el cine y la televisión.

El “streaming” funciona, grosso modo, cuando el internauta ingresa a una página que ofrece el servicio de reproducir continuamente contenido en video, sin necesidad de descargarlo. Netflix es un ejemplo de ello.

Posteriormente, el usuario hace clic sobre un contenido, como una forma de solicitar su reproducción.

Lo que sucede tras esta acción es que el servidor de esa página de internet le manda una solicitud al servidor de contenido. En este está alojado el archivo (comprimido) que contiene la película o episodio.

El archivo, entonces, se envía en pedazos pequeños, por decirlo de algún modo, y en un orden preciso para que llegue al dispositivo del usuario.

“Streaming” al alza

La demanda de este tipo de visionado de productos audiovisuales está aumentando. Detengámonos en un par de cifras para verlo mejor.

En agosto de 2018 se había determinado que el consumo de video por “streaming”, en términos globales, se había duplicado en comparación con el año anterior, según determinó la empresa Conviva.

Al cierre del primer semestre de 2017 se habían visto 2,569 millones de horas. En el mismo periodo en 2018 se vieron 5,515.3 millones de horas. Es decir, un crecimiento del 115%.

republica-digital-crecimiento-streaming-imagen

Transmisión gratuita

La iniciativa de Youtube, que lleva por nombre Free to Watch, comenzó en octubre de 2018 y está disponible, de momento, solo en Estados Unidos.

Se dispone en la actualidad de 100 películas, con la promesa de que el repertorio crezca paulatinamente. Para hacerlo gratuito, el portal ha incluido comerciales cada cierto tiempo durante la transmisión.

Otra plataforma que funciona con un sistema semejante es Tubi, aplicación en la que se pueden ver películas, series, documentales y anime en alta definición.

Cada semana esta plataforma incluye nuevos contenidos, que se pueden ver de forma gratuita, con la inclusión de comerciales.

No obstante, los portales de transmisión streaming más importante, en función de la cuota de suscriptores que tienen, son pagos. Estas son Netflix y Amazon Prime Video.

Netflix se mantiene como la empresa dominante. Para septiembre de 2018, contaba con 130 millones de suscriptores. En 2017, tuvo ingresos por encima de los 11 mil millones de dólares.

Repercusiones del “streaming”

Estas plataformas no solo transmiten contenido, sino que lo están creando. Netflix, por ejemplo, anunció que tiene la meta de cerrar 2018 con 700 series de creación propia.

Esto está poniendo en aprietos a las televisoras tradicionales. El diario El País de España reseñó la preocupación de Thomas Raab, representante de Bertelsmann, empresa que se cuenta entre las mayores productoras y gestoras de canales de televisión de Europa:

“YouTube y compañía pueden prácticamente decidir ellas solas cuánta publicidad pueden ofrecer. Para los canales de televisión, la regla está clara: seis minutos por cada media hora. Y lo mismo ocurre con los impuestos”.

Adicionalmente, estos gigantes del “streaming” están ampliando su alcance, incluyen cada vez más contenido de regiones distintas a Norteamérica.

Este nuevo panorama genera importantes interrogantes. Cómo será el futuro de los antiguos canales de televisión, qué oportunidades se abren para los creadores y artistas de América Latina y el Caribe, por ejemplo.

Nuestra forma de mirar la televisión se está reconfigurando, empresas están ganando millones y otras perdiéndolos. Y esto como consecuencia de innovaciones tecnológicas, fundamentalmente el uso, cada vez más amplio, de la transmisión de archivos por “streaming”.