La tecnología se desarrolla rápidamente, pero se puede desarrollar aún con más velocidad cuando se amplía la convocatoria a innovadores, científicos y especialistas. Es básicamente lo que se persigue a través de premios internacionales: expandir las fronteras de las innovaciones tecnológicas.

En los últimos años, ha habido un mayor auge en el lanzamiento de premios para propiciar innovaciones de este tipo. Los principales promotores son organizaciones públicas y privadas, que fomentan la innovación e impulsan la resolución de problemas, en muchos casos de alcance global.

Estas instituciones, conscientes, asimismo, de que pueden obtener respuestas a partir de la ciencia y la tecnología, asumen el reto de producir avances generando un espíritu de competencia y excelencia, al tiempo que es posible rendir buenos frutos cuando hay estímulo hacia la investigación y la búsqueda de respuestas a situaciones cotidianas que enfrentamos en el mundo de hoy.

Retos fuera de este mundo

Uno de los mejores ejemplos de estos premios son los XPrize, iniciativa, que desde 1994 se encarga de presentar retos a los innovadores en áreas como los viajes espaciales, inteligencia artificial, la transformación provechosa del CO2, entre otros.

En 1996, la organización retó a innovadores del ámbito privado a hacer un vuelo espacial suborbital; se logró alcanzar ocho años después, tiempo en el que 26 equipos, provenientes de siete países, compitieron arduamente.

Ganó el equipo de la empresa Mojave Aerospace Ventures, que fue capaz de construir una nave espacial que transportó a 3 personas a una altitud de 100 kilómetros. Los ganadores obtuvieron 10 millones de dólares por la hazaña.

Hasta la fecha, la iniciativa XPrize ha concedido 140 millones de dólares en premios de innovación.

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La visibilidad de los emprendedores e inventores

Algunos de estos premios y concursos no ofrecen dinero directamente… pero lo acercan a los inventores.

Tal es el caso del Global Grand Challenge Awards 2017, iniciativa de la Singularity University, que buscó soluciones a problemas relacionados con el medioambiente, la energía, la alimentación, el agua, así como otros temas ligados a áreas sociales.

Los tres equipos finalistas por cada rubro tuvieron la oportunidad de presentar sus soluciones en el entorno de Silicon Valley, donde asistieron representantes de las organizaciones y empresas más influyentes de los sectores relacionados con ánimos de invertir en nuevos desarrollos tecnológicos.

Participación del sector público

Los estados también están incentivando la innovación tecnológica por medio de premios, como ocurre con Estados Unidos y la Unión Europea.

La nación norteamericana creó la legislación América Compite en 2011 para regular y estimular que las dependencias gubernamentales crearan premios.

Desde entonces se han destinado 250 millones de dólares a premiar múltiples innovaciones, todas enfocadas a problemas puntuales de estas dependencias.

Por su parte, la Unión Europea ha creado premios con un carácter similar dentro del programa Horizonte 2020.

América Latina

En la región latinoamericana y caribeña han comenzado a darse iniciativas en este sentido, aunque con timidez, tienen la particularidad de contar con ayuda de organismos multilaterales.

En Paraguay, por ejemplo, se efectuó el concurso Rodando Ideas, que recibió 133 propuestas para contribuir con la reducción de accidentes de tránsito en los que participan motoristas. La iniciativa tuvo el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y de organismos del Estado paraguayo.

El jurado del concurso escogió a cinco equipos ganadores en julio de 2018, con propuestas que van desde aplicaciones, interfaces para los organismos de socorro y sensores para los motores.

De este modo, los innovadores tienen ante sí retos muy interesantes, pero también estímulos para hallar las soluciones y, entretanto, ir construyendo carreras brillantes que puedan tener impacto en la vida de innumerables personas alrededor del mundo.