Tanto están cambiando las cosas, que el futuro tal como lo conocíamos, es decir, con ese aire mezclado de lejanía, incertidumbre y promesa, ahora nos resulte más bien próximo. Por lo tanto, la tecnología ha hecho que podamos olfatear, y casi tocar, aquello que creíamos imposible.

Estos cambios han sido una contribución de cierta clase de profesionales; a saber, aquellos que se han formado en las carreras STEM, siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.

Carreras de gran demanda

Para tener una idea de lo importante de este sector, el equivalente al Ministerio de Trabajo en Estados Unidos determinó que, entre 2014 y 2024, se crearán medio millón de empleos ligados al área de las ciencias de computación en este país.

El mismo informe indica que, para 2015, 99% de los empleos ocupados en áreas STEM debieron tener formación universitaria para ocupar esos puestos.

De esto podemos deducir que las carreras STEM son importantes, y lo va a ser aún más.

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Habilidades vitales

El Institute For The Future (IFTF) publicó un análisis sobre la relación entre los humanos y las máquinas, se trata de escenarios para el 2030, y que nos pueden ayudar a pensar en cambios muy interesantes.

El documento plantea un ejemplo hipotético, una chica, llamada Lydia. Ella estudió ingeniería automovilística, para 2030 se encuentra ejerciendo su profesión, una que le exige estar siempre actualizada.

Pero Lydia no se verá en la necesidad de trasladarse a una institución, sino que con la tecnología de la realidad aumentada, dentro de su trabajo, ensayará soluciones a problemas desconocidos, recurriendo a una guía personalizada.

La tecnología la ayuda mucho; no obstante, ella también estaría demostrando su propia habilidad de aprender constantemente en entornos retadores.

Prepararse para el futuro

El IFTF ha resaltado que los profesionales, y los trabajadores en general, deberán desarrollar las siguientes habilidades para mantenerse en el mercado laboral:

  • Inteligencia para vincular a las personas con los negocios, la cultura y la sociedad.
  • Desarrollo de una marca personal en el entorno digital.
  • Integración con la automatización de los entornos laborales.
  • Análisis que integren resultados de las máquinas y las necesidades humanas.
  • Mentalidad emprendedora.

La cuarta revolución industrial ha comenzado, es decir, estamos frente a una era signada por desarrollos que fusionan el mundo físico, el mundo digital y el biológico. Por consiguiente, la automatización es una de las consecuencias que se desprenden de esta revolución, traerá muchos beneficios, pero obligará asimismo a los humanos a desarrollar sus habilidades.