El almacenamiento de información ha evolucionado velozmente. No es para menos, cada vez se genera más información en las empresas, organismos del Estado y sobre todo en la web.

Hoy en día guardamos información en el disco duro de nuestras computadoras, en memorias micro SD dentro de los celulares, en memorias removibles USB y en servidores.

Cargar y descargar información por estos medios nos toma, en general, poco tiempo. Pero no siempre fue así, al principio fue, más bien, complicado.

El principio de esta historia

Para rastrear el origen de esta historia, la del almacenamiento de datos, podemos remontarnos a 1947.

Ese año surgió el tubo Williams, un tubo de rayos catódicos en el que se podía agregar información. Su lectura se producía en la placa que cubría el tubo, el cual recibía un pulso de voltaje.

Dentro del tubo se aplicaba un haz de electrones primarios. La información almacenada se registraba en cifras con una combinación binaria de ceros y unos.

La combinación del 0 (que representa apagado) y el 1 (que representa encendido) daban una lectura de la información almacenada.

Este instrumento podía almacenar, en comparación con los dispositivos actuales, una minúscula cantidad de información: entre 500 a 1,000 bits.

En nuestra siguiente infografía podrás tener una mejor idea de lo que esto representa.

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Más información en espacios más pequeños

Después del tubo Williams se dio un salto importante con el surgimiento del primer disco duro, creado por la empresa IBM en 1956, con una capacidad de 4.4 megabytes.

Este dispositivo tenía unas dimensiones de 1,52 metros de largo, 1,73 metros de alto y 74 cm ancho.

La tecnología evolucionó para reducir el tamaño de los dispositivos. Así fue como en la década de 1990 apareció el Disco Compacto (CD).

Este tiene un diámetro de 12 centímetros, un espesor de 1,2 milímetros. Su capacidad, entretanto, es de 700 megabytes.

Unos pocos años después, las principales compañías de tecnología trabajaron en un puerto único, puesto que hasta ese momento había múltiples tipos de puertos, muchos incompatibles entre sí.

Con la aparición del puerto USB (Universal Serial Bus, en inglés) se podían conectar múltiples dispositivos (cámaras, impresoras, ratones, etc.) con acceso al cerebro de la computadora. Ya no había necesidad de reiniciar los equipos.

Posteriormente, en el año 2000, aparecieron las memorias USB con mucho más capacidad, además de tener un modo de almacenaje mucho más sencillo.

Almacenamiento de información en la nube

El almacenamiento en la nube se comenzó a desarrollar en la década de 1960, pero tuvo su empuje realmente en la década de 1990.

En ese momento las condiciones fueron más propicias: las grandes velocidades de ancho de banda, así como los bajos costos de almacenamiento y procesamiento.

En la práctica, esta modalidad funciona albergando la información en espacios de almacenamiento virtualizados. Es decir, la información es repartida en múltiples servidores físicos.  

El almacenaje así concebido lo ofrecen empresas, las que poseen esos servidores. Dichas organizaciones ofrecen este tipo de almacenaje tanto para los usuarios individuales como a las empresas.

Para tener una idea de lo importante que se han hecho, tómese en cuenta el experimento que hizo Google en diciembre de 2018.

La empresa convirtió en representaciones pictóricas el flujo de información a través de su servicio de nube. Las gráficas reflejan cómo interactúan billones de piezas de información.

Hoy en día, estamos generando cada vez más información y contenido, como individuos y como parte de instituciones. La tecnología sigue avanzando para llevarle el paso a esa demanda, cada vez más alta de espacio para las huellas civilización digital.